Takayama, llamada oficialmente Hida Takayama (hay multitud de ciudades llamadas Takayama en Japón, algo así como el Springfield del país del sol naciente), es un reducto de aromas tradicionales.

Situada en la prefectura de Gifu, en el corazón de los llamados Alpes japoneses, conserva un casco antiguo que transporta en el tiempo, y una oferta cultural variada que abarca templos, museos y casas tradicionales, además de tener muy cerquita uno de los pueblos más peculiares que ver en un Viaje a Japón (nos referimos a Shirakawago).

El entorno natural y montañoso es perfecto para disfrutar de dos pequeños lujos que uno debe vivir en el país nipón: alojarse en un ryokan y disfrutar de un onsen al aire libre.

Si planeas ir a Takayama, te puede convenir hacer esta visita guiada, aunque para viajes más apretados puedes contratar esta excursión desde Nagoya

Sin más preámbulos vamos ya a adentrarnos en las cosas que ver y hacer en Takayama.

Qué ver en Takayama

Sanmachi Suji

Las callejuelas de Sanmachi Suji, el barrio antiguo, son un atractivo por sí mismas y una de las mejores cosas que ver en Takayama.

Tres calles principales: Nino-machi, Ichino-machi y Sanno-machi están bordeadas de antiguas casas tradicionales con fachadas de madera. Antaño fueron domicilios privados de comerciantes del período Edo. Hoy día contienen restaurantes, destilerías de sake y tiendas, pero conservaron la estética y estructura de antaño.

Está lleno de turistas desde primera hora de la mañana. Conviene madrugar si quieres sacar fotos decentes.

A la hora de la cena no te pierdas la zona ubicada al norte de Kokubunji Dori, donde, además de numerosos restaurantes, hay bares de copas.

Qué ver y hacer en Takayama

Casco antiguo con casas típicas

Takayama Jinya

Al sur de Sanmachi Suji, casi fuera del casco antiguo, al otro lado del río pasando por el puente Nakabashi, está Takayama Jinya, antiguas oficinas administrativas del período Edo (entre 1692 y 1871), bajo el shogunato Tokugawa, cuando en la región la máxima autoridad era el clan Kanamori.

La entrada se paga, pero merece la pena entrar y conocerlo para intentar hacerse una idea de como se organizaba el país hace 300 años.

El jardín japonés del patio cobra otro cariz en otoño y primavera.

Sakurayama Hachimangu

Sakurayama Hachimangu, que tuvo su origen en torno a los años 413-439, es uno de los santuarios sintoístas más importantes que ver en Takayama.

Allí se guardan las Yatai (una especie de carrozas decoradas) del popular festival de otoño, llamado Hachiman Matsuri.

Fuera de la temporada del festival, que se celebra en abril, las Yatai se exhiben en el museo contiguo al santuario.

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Visita guiada por Takayama

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Hida Kokubunji

El templo budista de Hida Kokubunji se encuentra en el centro de Takayama, y podría pasar desapercibido, engullido por la modernidad, si no fuera por su elegante pagoda que sobresale a cierta distancia.

La pagoda actualmente tiene tres pisos, pero llegó a tener siete en el siglo XVI, cuando fue destruida por un incendio.

Si te acercas descubrirás el templo más antiguo de la ciudad, construido en el siglo VIII, en el que, además de los edificios habituales, como el Hondo o la Torre de la Campana, destacan un árbol ginko de 1.200 años de antigüedad y una gran piedra rodeada de vallas de madera que fue la primera que se puso de la antigua pagoda.

Hida Kokubunji

Teramachi, la zona de templos

El distrito de Teramachi, al este de la ciudad, es un lugar poco frecuentado por los visitantes extranjeros, que se concentran en el casco antiguo.

No obstante, si tienes tiempo, es algo interesante que ver en Takayama.

En Teramachi se hay multitud de templos, el más importante de los cuales es Higashiyama, del que hablaremos más adelante.

Pero Teramachi también es relevante por otros motivos, y es que algunos templos de la zona ofrecen meditación zen, como Zennoji, o la posibilidad de hospedarse en el mismo templo. Tal es el caso de Zenkoji.

Teramachi

Monte Shiroyama

El Monte Shiroyama, al sureste de la ciudad, contiene un extenso parque con múltiples senderos que discurren entre árboles. Es un lugar apacible adonde ir a relajarse y a caminar entre la naturaleza, que cobra especial atractivo en otoño con el cambio de color de las hojas.

En los mapas turísticos se anuncia la existencia de un antiguo castillo, pero no hay más que placas conmemorativas.

Mercado matutino

Aunque bastante discreto, en la ribera del río Miyagawa, después del puente Kaji, hay un Mercado Matutino donde hay más turistas que nacionales. Es algo curioso que ver en Takayama, aunque de interés moderado.

Con todo, tiene su gracia, y la principal motivación es comer alguna cosa tradicional, eso sí, después de un café.

Aprovechando el empuje del mercado, en los restaurantes de alrededor se sirven desayunos a buen precio.

Museos de la ciudad de Takayama

El exterior del Museo de la ciudad de Takayama se camufla con la arquitectura del casco antiguo, pero el interior está completamente renovado.

Un gran jardín central da la bienvenida.

Una vez dentro, se exhibe una colección de piezas relacionadas con el arte y la cultura de la región.

Lo mejor es que es gratuito, y es uno de los museos más recomendables que ver en Takayama, junto con el de Sakurayama Hachimangu, del que ya hemos hablado y que ya hemos dicho que contiene las Yatai que desfilan durante el festival de otoño.

Exposición de objetos tradicionales en Takayama

Casas tradicionales de antiguos mercaderes

En su momento álgido, Takayama fue una ciudad rica, con numerosos comerciantes y gente de cierta capacidad económica.

Algunas de esas antiguas residencias, aunque hoy son edificios privados, se abren al público y en ellos se puede ver como era el interior de una casa real del antiguo Japón.

La casa Miyaji o Yoshijima son dos de ellas. Una vez dentro, te sorprenderá el orden, la luz y la sencillez que desprenden.

A medio camino entre el museo y la casa está Kusakabe, que es una antigua residencia convertida en museo donde se exponen trabajos de carpintería realizados a la manera tradicional japonesa.

Museo Retro

El último museo del que te hablaremos y que puedes ver en Takayama es el Museo Retro.

A medio camino entre la originalidad y lo what the fuck, se exhiben una cantidad abrumadora de todo tipo de artilugios de los años 80 y 90.

Máquinas de videojuegos, personajes de juguete de otra época… Algunos los reconocerás, porque la cultura nipona estaba presente, otros, que no cruzaron la frontera, te parecerán más extraños.

La entrada no es cara, y si pasas varios días en Takayama, bien se merece un par de horas de tu tiempo.

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Qué hacer en Takayama

Destilería y bodegas de sake

La producción de sake en Takayama se considera una especialidad local, y en el casco antiguo abundan las bodegas que venden este producto. Ofrecen degustaciones, y hacen explicaciones sobre su fabricación.

Cabe decir que el sake no es un licor fuerte, al menos no en su sabor, es una especie de vino amable al paladar, aunque su graduación tenga otros efectos en el organismo y le haga merecedor de una ingesta controlada.

Sea como sea, si quieres conocer más de esta bebida típica japonesa y profundizar en ella, hacer en Takayama una cata de sake, es una decisión acertada.

Esta Visita a una destilería de sake incluye explicación de la elaboración y lo más importante: degustación.

Que ver y hacer en Takayama

Alrededores de Takayama

Disfruta de un onsen

Una de las tradiciones más agradables de Japón son sus baños termales.

Hay diversos tipos de onsen, los hay interiores, los hay exteriores, y los hay mixtos.

Nuestro consejo es que, si duermes en Takayama priorices darte un capricho y elegir un hotel con un onsen abierto.

Lo cierto es que disfrutar de las montañas que rodean la ciudad mientras tomas un baño de agua caliente al atardecer y la temperatura baja ligeramente, incluso en agosto, es algo que merece la pena hacer en Takayama.

Te podríamos recomendar Takayama Ouan, cerca de la estación, y aunque fue uno de los hoteles más caros donde nos alojamos, vale la pena algún capricho. Dispone de un onsen cubierto y con una parte exterior (rotenburo) que nos encantó.

Rutas a pie por Takayama

Otra de las cosas que hacer en Takayama cuando la visitas, es recorrer alguna de las rutas que se proponen por los alrededores.

En la Oficina de Turismo, situada al lado de la estación, regalan unos mapas donde se indican los principales atractivos turísticos y también te muestran dos caminatas, la más popular de las cuales es la llamada Higashiyama Yuhodo, algo así como Paseo de Higashiyama.

El recorrido empieza en el Templo Betsuin y sigue hacia el este para adentrarse en Teramachi, del que ya hemos hablado y que es el barrio de los templos.

Tras pasar por una decena de templos llegas hasta el Parque Shiroyama, ubicado en una colina, en cuya cima hay un par de restaurantes modestos pero con buenas vistas y muy poco turismo. Comimos un buen ramen en Musashi y luego volvimos abajo. La ruta, que es circular, se hace en un par de horas, como mucho.

La otra ruta es más corta y transcurre un poco más al norte por Sakurayama Hachimangu, el Parque Kitayama, y una parte del casco antiguo. Se hace en una hora, más o menos.

Que ver y hacer Takayama

Santuario en Higashiyama Yuhodo

Artesanía típica de Takayama

En muchas tiendas verás souvenirs hechos de madera, que están tratados con una laca llamada Hida Shunkei, típica de la zona. La madera se talla a partir del tejo y sin colorantes, realzando su belleza natural.

Por ello, otra de las cosas que hacer en Takayama, y que tiene mucho que ver con la tradición histórica de la región, es el trabajo de la madera. Así que puedes adquirir algún detalle hecho de este material, ya sea para familia, amigos, o agregados a las redes sociales, o simplemente un recuerdo del viaje.

Compra un Sarubobo, el amuleto típico

Nuestra última propuesta también va de compras y de objetos típicos.

En Takayama había un antiguo amuleto que las abuelas regalaban a sus nietos y nietas, y que eran una especie de muñeca roja y sin rostro.

Es el llamado Sarubobo.

A la muñeca la falta el rostro, lo que le da un toque siniestro, pero se dice que da suerte para protegerse de las cosas negativas, para tener un hogar feliz o dar a luz sin contratiempos.

Tradicionalmente era de color rojo, pero en Takayama los encontrarás de diversos colores y cada uno se supone que da suerte para una cosa distinta.

Excursiones de un día que hacer desde Takayama

Aldea Tradicional de Shirakawago

La Aldea Tradicional de Shirakawago es uno de los hitos de muchos viajeros durante su Viaje por Japón, con sus tejados empinados de paja y su estampa de postal, con un encantador aire antiguo y rústico.

Es fácil ir a Shirakawago y volver a Takayama en alguno de los buses que conectan ambos núcleos, aunque la frecuencia de autobuses es de unos 10 al día, y debido a la inevitable afluencia de turistas, se recomienda visitarla temprano.

Es imprescindible subir hasta Ogimachi para tener una visión completa y panorámica de Shirakawago.

Además de pasear por sus calles y curiosear por las tiendas, algunas casas están abiertas al público, así que puedes ver como era la forma de vida tradicional. También se exhiben herramientas utilizadas para trabajar el campo.

Este tour guiado te lleva a Shirakawago y a Hirayu Onsen, una curiosa ciudad llena de termas naturales.

Shirakawago

Hida no Sato

La última de las actividades que hacer en Takayama de las que te hablamos es visitar Hida no Sato.

No es exactamente una excursión de un día, aunque sí te llevará bastante tiempo entre llegar desde Takayama y regresar.

Hida no Sato se parece estéticamente a Shirakawago, pero no en concepto. Este último es un pueblo real, con gente viviendo y comercios.

En cambio, Hida no Sato es un museo al aire libre.

En ambos sitios verás algo muy parecido: el ambiente rústico y tradicional de un pueblo dedicado a la artesanía y al campo tal y como eran hace unos cientos de años.

Acceder a Hida no Sato requiere el pago de una entrada, y si quisieras ir te recomendamos ir a pie en un cómodo y agradable paseo de 30 minutos, aunque puedes llegar también en autobús (Sarubobo Bus te deja en la misma puerta).

Shirakawago

Dónde dormir

Takayama es una ciudad pequeña, de menos de 100.000 habitantes, y en ese entorno en parte provinciano y de pequeña urbe a la par que turística, rodeada de montañas y vegetación frondosa, la hacen ideal para tener dos caprichos que uno debe experimentar si se visita el país nipón.

Nos referimos a dormir en un ryokan (hotel tradicional) y disfrutar de un onsen al aire libre (rotenburo).

Sumando los dos deseos a la vez nos topamos con Takayama Ouan, que aunque es un hotel bastante grande, las habitaciones están decoradas al estilo tradicional. En su planta superior tiene baños públicos y una parte de los mismos están en el exterior, conformando el rotenburo, con vistas a las montañas.

Wat Hotel & Spa es parecido al anterior.

Más de estilo ryokan, con baños públicos, pero sin vistas, estarían por ejemplo Hotel Wood, Oyado Koto no Yume. O incluso Ichinomatsu, muy bonito, bien cuidado y de cierta categoría.

En cuanto a la zona, todo lo que está entre la estación de tren y unas calles más allá del río Miyagawa, se considera el centro, y queda todo a menos de 10 minutos andando. Cualquier alojamiento por ahí estará bien situado.

Consultando en Booking o Agoda encontrarás una gran variedad de hospedajes.

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